El mundo del deporte femenino experimentó un cambio de jugada radical y las Olimpiadas de París 2024 serán recordadas como las de la paridad de género.

Las reglas del juego cambiaron y por primera vez en la historia competirán cinco mil 250 hombres y cinco mil 250 mujeres, ni uno más ni una menos.

En el caso de México se trata de 109 atletas que participarán en la justa deportiva, tratándose de 63 mujeres y 46 hombres, algo que los gobiernos y los medios de comunicación deberían destacar, ya que el deporte siempre ha estado monopolizado por los hombres.

A pesar de la gran cantidad de féminas en el deporte, prevalecen obstáculos y prejuicios sexistas. Según el estudio más reciente de la Sport Integrity Global Alliance, de 2023, las mujeres solo ocupaban 26.9% de los puestos ejecutivos en las federaciones deportivas internacionales. En el caso de México, en 2021, la clavadista olímpica y exdiputada María José Alcalá fue la primera mujer que presidió el Comité Olímpico Mexicano en los 98 años de existencia de este organismo. Tanto Mary José, como Ana Gabriela Guevara — la excorredora y medallista de plata en Atenas 2004—, actual directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), han tenido que abrirse brecha en el mundo de la política para poder mejorar las condiciones de las mujeres deportistas. 

La desigualdad salarial es otra brecha que tendrán que saltar. Un estudio mundial sobre salarios deportivos que hizo Sporting Intelligence en 2017, demostró que, en la élite deportiva, las mujeres ganan, en promedio, apenas el 1% de lo que ganan los hombres.

En la lista de Forbes de las 100 personas deportistas mejor pagadas del mundo no hay ninguna mujer. Los premios económicos para las deportistas son mucho menores que los de los hombres. Por ejemplo, en 2023, el valor de los premios económicos de la Copa Mundial Femenina de fútbol ascendió a 150 millones de dólares, un incremento de 300% con respecto a 2019, aunque la cifra constituye apenas alrededor de un tercio de los 440 millones de dólares que obtuvieron los hombres en Qatar 2022.  

La realidad es que esta paridad de género en el deporte tiene muchas pistas que correr para igualar condiciones salariales y de liderazgo. En tanto, celebremos a las mexicanas que compiten en París e inculquemos en las niñas y las adolescentes estos modelos de disciplina y constancia, ya no los de princesas dedicadas a su cuidado personal por estética y no por salud.

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